“Los dirigió por camino derecho, para que viniese a
ciudad habitable” (Salmos 107:7)
¿Cuál y cómo será el
camino que me espera en este día? ¿Pasaré por sombras y
angustias? ¿Mi pie caminará hoy por la candente arena de un desierto
horrible y árido? No lo sé. Solo sé que necesito caminar en este día por
fe y plenamente confiado en que el cuidado de Dios sobre Jacob se repetirá
sobre mi vida en este día.
Hoy no hay razón para
que mi alma se angustie, ya que, tomado de la mano con el Señor, el buen pastor
nada podré temer. Cuando él nos lleva la seguridad nos invade y la
fortaleza nos envuelve, porque de nada podremos dudar. Él es el Señor de la
eternidad. Hoy es un buen día para probar nuevamente su fidelidad y sabia
dirección.

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